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LA TERAPIA CRANEOSACRAL ES UNA TÉCNICA MANUAL Y SUTIL PARA AYUDAR A DETECTAR Y CORREGIR LOS DESEQUILIBRIOS DEL SISTEMA CRANEOSACRAL.

En la década de 1930, las investigaciones del Doctor William G. Sutherland sobre los cambios violentos de humor y de los modelos negativos del comportamiento, le llevo a descubrir que el craneo al estar formado por mas de un hueso, estos huesos estaban conectados por bisagras (suturas) e interactivados a través de minúsculos movimientos rítmicos.

También descubrió que aparte del ritmo cardíaco y respiratorio, el cuerpo humano cuenta con otro ritmo vital que suele pasar desapercibido, es el del sistema craneosacral, del que se encarga esta terapia. Este movimiento se produce de manera casi imperceptible como resultado de la producción y reabsorción del líquido cefalorraquídeo lo que provoca un ligero movimiento de los huesos del cráneo y del sacro. El ritmo sacrocraneal, involuntario y espontáneo, sigue una frecuencia de 6 a 12 veces por minuto y es totalmente independiente del ritmo cardiaco y del ritmo respiratorio.

La terapia Craneosacral es una técnica manual y sutil para ayudar a detectar y corregir los desequilibrios del sistema craneosacral que puedan ser la causa de disfunciones sensitivas, motoras o neurológicas. Se imparte tumbado. Se utiliza para tratar una gran variedad de problemas de salud, incluyendo dolor de cabeza, dolor de cuello y espalda, cansancio crónico, depresión endógena, además de otros trastornos físicos y psicológicos.

En el caso de las cefaleas o migrañas se ha comprobado que las personas afectadas por este problema tienen las suturas del cráneo muy rígidas, mientras que en las personas sanas cada ocho segundos hay un cambio en la presión del líquido cefalorraquídeo, que irriga cerebro y médula espinal. Cuando sube la presión, las suturas de los huesos del cráneo ceden; cuando baja, se cierran. Los dedos del terapeuta realizan el diagnóstico y deshacen las zonas traumatizadas por bloqueos. La simple palpación libera los puntos de restricción y finalmente se consigue entablar un diálogo interior que es lo que pone en marcha el proceso de autocuración del paciente.