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“HERIR A UN OPONENTE ES HERIRTE A TI MISMO, AIKIDO ES CONTROLAR LA AGRESIÓN SIN PRODUCIR DAÑOS." O’SENSEI MORIHEI UESHIBA.

La frase del encabezamiento condensa lo que, a rasgos generales, se entiende como la máxima expresión de la práctica del Aikido.

Aunque las técnicas de Aikido pueden usarse como defensa personal ante una agresión (el Aikido es un arte marcial completo y eficaz), Morihei Ueshiba las creó como un arte capaz de integrar a la persona de forma holística, física, mental y energéticamente.

La defensa siempre es proporcional (como marca la ley); con firmeza y serenidad, procurando que nuestra rabia y miedo no puedan llegar a hacernos perder el respeto por nosotros mismos. Si mientras entrenamos, nuestra mente ve un contrincante en la persona que realiza el ataque, ello nos impedirá realizar una respuesta correcta con él. Así, en el Aikido no hay competiciones que enfrenten un aikidoka contra otro.

Debemos ser conscientes de la responsabilidad que adquirimos al aprender técnicas marciales, muchas de ellas potencialmente peligrosas para nuestros compañeros. La persona que entrena Aikido asume que desea cultivar sus capacidades para mejorar su calidad de vida, no para maltratar a quien se le ponga por delante.

La palabra Aikido, en japonés, está compuesta por tres ideogramas:

AI: unión/armonía, habla de la relación que debe de haber entre las diferentes partes que componen un todo. KI: energía/espíritu, hace referencia a las fuerzas o dinámicas que nos habitan. DO: camino/vía, habla de la validez de un compromiso personal que se elige libremente. Al unir estos tres ideogramas, AI KI DO, el concepto final es: Camino para la armonía de la energía.

Al principio, cuando accedemos al Aikido ignorando su espíritu, las técnicas nos hacen comprender que hay formas más armoniosas de defenderse que simplemente golpeando con saña al agresor; además, con el tiempo, también descubrimos que no necesitamos ni deseamos realmente, dañar o perjudicar a los demás para protegernos, así que es una opción personal comportarse de forma violenta. Comprendemos que las técnicas de Aikido contienen el espíritu de la Paz.

Experimentar los dos roles de atacante y defensor con un mismo animo y desde una perspectiva de aprendizaje técnico, pero también como una experiencia que forma nuestro carácter; nos permitirá comprender al atacante y por tanto defendernos sin crueldad pero con determinación.

O'Sensei